Un recién casado sale de copas con los amigotes

9 de Febrero, 2009


Un recién casado sale de copas con los amigotes. El hombre le
promete a la mujer que estará de regreso antes de la medianoche pero, como
suele pasar, la fiesta se extiende, el individuo se agarra una borrachera
impresionante y le dan las tres de la madrugada entrando por la puerta de
su casa. Justo en ese momento, suenan tres campanadas en el reloj de pared
del salón. El hombre, temiendo que su mujer se despierte, imita las
campanadas, “dang, dang,…”, nueve veces más para que piense que son las
doce de la noche.
- “Me ha salido estupendamente. Seguro que ni se ha
enterado…”, piensa, y se mete en la cama.
A la mañana siguiente, la mujer le pregunta que a qué hora
llegó. Él le responde:
- “A las doce de la noche, mi amor”.
- “Ya, ya…”, responde la mujer. “Oye, Pepe, creo que vamos a
tener que comprar otro reloj para el salón…”.
- “¿Cómo que otro reloj?”, pregunta, extrañado, el marido.
- “Sí, es que este debe estar roto, ¿sabes?”.
- “¡Pero si da la hora perfectamente…!”.
- “¡Y tan perfectamente…! Anoche dio tres campanadas, hizo
una pausa, dio otras cuatro campanadas, se aclaró la voz con un carraspeo,
dio tres campanadas más, se tiró un pedo, dio las dos últimas y se partió
de risa…”.

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